Toni Pumarino nos manda un interesant'isimo art'iculo que ha escrito para que lo publiquemos en el blog. Much'isimas gracias, Puma!!!
Ah'i va:
¿Recesión o Crisis?. La difícil linea de separación.
Los datos conocidos sobre la economía española recientemente señalan que ésta se mueve por un terreno complicado. Las previsiones que sobre la misma se realizan no dejan lugar a dudas de que el sentimiento es cada vez más negativo: crecimiento del PIB estimado para este y próximos ejercicios en descenso, cifras de paro en aumento, deterioro de las finanzas públicas, incremento de la morosidad, inflación elevada, petróleo al alza, etc.
Estamos en la difícil línea de separación entre aquellos que consideran que los datos son desastrosos y aquellos que, por el momento, no se encuentran preocupados por la situación económica. Semanas atrás, la Agencia Internacional de la Energía hablaba de una tercera crisis del petróleo y el Sr. Rato se refirió a que podríamos encontrarnos con una crisis como la del 73; por otro lado, el Sr. Solbes y el Gobierno reconocen la mala situación económica (hasta hace bien poco evitaban hablar de crisis aludiendo a una “desaceleración significativa”). Hoy, parece que la preocupación de ambos es algo mayor (se habla de “dificultad económica seria”) e incluso se ha nombrado por primera vez la palabra en cuestión la semana pasada.
La realidad es que se siguen oyendo voces que hablan de crisis, incluso de crisis sistémica, últimamente de estanflación. Unos dicen que ya hemos visto lo peor de la crisis; otros, sin embargo, señalan que lo peor está por venir. ¿A qué nos atenemos? ¿Quién lleva razón?
Quizá sea momento de no hacer caso a nadie, hacer nuestros propios razonamientos, y si nos equivocamos, nos equivocamos nosotros. En la medida de lo posible habrá que prestar atención a nuestros criterios más que dejarnos ser influidos por los demás (al fin y al cabo, el dinero que hay en el bolsillo lo sabemos quienes lo manejamos y no dependemos de que tal o cual organismo nos diga si el PIB, la inflación o el paro, subirán o bajarán). Todas las crisis no son iguales, se podrán parecer en más o menos cosas, pero ahora tenemos que decidirnos a permanecer a uno u otro lado de esa difícil línea de separación entre lo que es completamente blanco o negro.
Para realizar esta (¿complicada?) tarea nos vamos a apoyar en dos puntos de referencia dado que cosas que han sucedido o están sucediendo, ya se han visto en ocasiones anteriores. Nosotros, a pesar de ser economistas, no disponemos de ningún modelo (ni simple ni complejo) para tratar variables macroeconómicas. Como mucho de ustedes, contamos con el sentido común, algo de memoria y poco más.
1.- La palabra temida.
Nos referimos a la estanflación, es decir, un período en el que el estancamiento económico va acompañado de elevada inflación. Y no sólo válida para EEUU, sino también para España. Es una situación vivida con anterioridad: década de los años setenta salpicada con las crisis del petróleo de los años 73 y 79. Se trata de tiempos difíciles y complicados. Difíciles y complicados para cualquier persona de la calle, que con un sueldo limitado, cada vez tiene que hacer frente a precios más altos de todo lo que adquiere. Difícil y complicado también para las políticas a aplicar: políticas expansivas sobre tipos de interés animarían, qué duda cabe, la actividad económica, pero, sería contraproducente ante las tasas de inflación. Hemos oído y leído de todo, desde partidarios de bajar los tipos de interés, hasta de aumentarlos, dando así, más prioridad al control de la inflación.
2.- Boom inmobiliario español.
Aunque se oyeron voces de que la vivienda nunca bajaría, o, en el caso de que lo hiciese, lo haría levemente, ya ven la situación actual de los precios de la vivienda en España, y cuáles podrían ser dentro de dos o tres años. Y me preguntarán ustedes: ¿También esta situación se ha visto? Y respondemos que sí. Para aquellos que la crisis de los años setenta quede un poco lejos, nos hemos de alejar algo más en el tiempo: situación vivida por el Estado de Florida en los años veinte. En Breve historia de la euforia financiera (Ariel Sociedad Económica, 2º edición, 1993) Galbraith dice que “La primera manifestación del espíritu de euforia de los años veinte no se vio en WallStreet sino en Florida, en el gran boom inmobiliario de mediados de la década”. Claro que, como todo muelle que ha ido más allá de su posición originaria, éste ha de volver a su sitio. Y así ocurrió. Los precios de la vivienda cuyos precios fueron objeto de la especulación y que alcanzaron precios desorbitados en 1924 y 1925 volvieron a la realidad más adelante.
John K. Galbraith, en la misma bibliografía señalada, recoge lo siguiente: “Hay otros dos factores que contribuyen a esa euforia y la sostienen, y que han sido escasamente valorados en nuestro tiempo o en épocas pasadas. El primero de dichos factores es la extrema fragilidad de la memoria en asuntos financieros. En consecuencia, el desastre se olvida rápidamente (…) El segundo factor que contribuye a la euforia especuladora y al ineluctable colapso es la engañosa asociación de dinero e inteligencia”. Y después de describir los rasgos comunes que aparecen en todos los episodios especulativos, el mismo autor indica que: “Así, se produce el colapso. Y de este modo se confirma la regla, apoyada en la experiencia de siglos: el episodio de especulación nunca termina con una lamentación y siempre con un choque violento. Habrá ocasión de comprobar cómo se cumple esta regla, tan frecuentemente repetida” (…) “lo que se comprende menos es la psicología de las masas y el ánimo especulador. Cuando la regla se entiende plenamente, permite a los afortunados salvarse del desastre. Sin embargo, dada la presión de esta psicología de multitudes, los que se salven constituirán la excepción a una regla muy amplia pero difícilmente eludible. Se verán obligados a resistir dos fuerzas imperativas: una, el poderoso interés personal que se nutre de la creencia eufórica; y la otra, la presión de la opinión financiera generalizada, y al parecer superior, que se basa precisamente en aquella creencia”.
Desconocemos si nos confundimos o no en la percepción de la situación económica, pero, a nuestro entender, nos encontramos en aquella fase de la burbuja en la que está presente la idea de que “esto no es lo que parece”; todo nos lo pintan del color con el que desean que lo veamos. No hay burbuja, no hay crisis; nos decían, y nos dicen ahora; antes, de los precios de la vivienda, ahora, de la situación económica. ¿Les recuerda esto algo a las últimas etapas de la especulación (modelo de Hyman Minsky)?
Si ustedes van más allá de las cifras, hay que constatar la realidad. Y para eso, hay que preguntar. Pregunten a cualquier agente inmobiliario, cómo estaban los precios y perspectivas hace dos o tres años y cómo están ahora; igualmente hablen con aquel vecino suyo que saben que tiene un pequeño comercio y manifiesten su interés en conocer cómo está la cifra de ventas; hablen con ese antiguo amigo que saben ustedes que es administrador de fincas y pregunten por los impagados; o al del taller mecánico, ¿cómo está negocio de la reparación y mantenimiento de vehículos?
Como hemos dicho con anterioridad, todas las crisis no son iguales. No sabemos si la situación actual es comparable con la vivida en los años setenta, o tendrá su parecido con la de los años veinte. El desenlace podría tener connotaciones similares a cualquiera de los dos períodos. Aunque haya algunos que no quieran ver la gravedad del problema, parece muy poco probable que nos enfrentemos a una recesión normal y corriente.
La crisis que nos acompaña, creemos, se encuentra tan solo al principio. Viene para quedarse con nosotros varios años, agravando de forma considerable la situación económica en general, y la española en particular por el elevado peso que han tenido la actividad constructora e inmobiliaria en la generación del PIB. Igualmente, España puede ser severamente castigada por el elevado peso de la deuda contraída. Con lo reflejado en los dos puntos anteriores, ¿piensan ustedes que situarse a uno u otro lado de la línea de separación es tan difícil?
Locura de articulo, muy bien puma!!!
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