¿Como definir los últimos días? Yo diría que fueron la GRAN TRACA FINAL...
Lo primero es pedir perdón por el retraso, pero como veréis más adelante, ha sido literalmente imposible escribir estos días. El día 16, es decir el sábado, lo empezamos asistiendo a una Misa para españoles, en la que estaban los tres cardenales y todos los obispos españoles que se habían desplazado hasta Sydney. Llegamos un poco tarde porque el autobús tubo que dar la vuelta del siglo por la cantidad de calles que había cortadas. La Misa estuvo llena de cánticos, palmas y demás que fueron seguidas de forma entusiasta por Rastaf y Gontzal... Al acabar la Misa pudimos saludar, entre otros, al obispo de Lugo con el que Parza se hizo una foto bastante emocionado. Tras esto pusimos rumbo a Warrane para recoger nuestro "equipo de supervivencia" para la vigilia, noche y Misa en Randwik, un hipódromo que por fortuna estaba a unos 300 metros de Warrane, donde nos alojamos.
Una vez conseguidos la mochila, saco y demás, y por supuesto después de pasar por un Mc Donalds, nos unimos a la marea humana que se dirigía al lugar en cuestión. Conseguimos abrirnos paso entre la gente y los controles de seguridad hasta el sector que nos correspondía el D-6, que estaba en el quinto pino. Nos hicimos un sitio, y una parte de la expedición fuimos a investigar si podíamos conseguir sitio más cerca del altar donde estaría el Papa. Al final nos encontramos con una gran masa hispana en el sector M-1, es decir bastante cerca, que estaba dispuesta a abrirnos un hueco... aunque corríamos el peligro de que nos pidieran la acreditación, y al no tenerla nos mandaran a paseo... fuimos para allá con nuestros bártulos, pero cuando aún estábamos instalandonos pasaron por allí los del grupo de Fase 1 con Jose Manuel Pozo a la cabeza. Ellos habían conseguido unas entradas para el sector A-1, es decir, lo más pegado al Papa que se podía estar, y nos dieron las acreditaciones que les sobraban. Fuimos para allá, pasando nuevos controles, donde nos hicieron dejar el megáfono que llevábamos, y nos asentamos entre un grupo de aborígenes, unos de Samoa, australianos y demás... sencillamente perfecto.
Durante la tarde se fueron sucediendo distintas actuaciones musicales en el escenario, y cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que el último grupo en actuar antes de la llegada del Papa era el de la cantante que se había hecho unas fotos con nosotros en Melbourne. Total que la peña estuvo flipando un rato cuando nos veían coreando todas las canciones "God is Love", "surrounded, yeha" y otros grandes clásicos... tanto entusiasmo pusimos en ello que Actitud acabó torciéndose el tobillo cuando bailábamos la conga. Poco antes de la llegada del Papa nos invitaron a pasar a una zona reservada, con sillas, justo enfrente del Papa, como a unos 50 metros de él, sólo nos separaba de él el escenario. Le recibimos entre gritos de "viva el Papa", "Belagua quiere al Papa", palmas y todo lo que se nos ocurrió en ese momento. La vigilia y la bendición fueron muy emocionantes, con ratos de silencio de oración, testimonios de gente, y también la presentación de 24 personas que recibirían la confirmación de manos del Papa al día siguiente.
Pasamos la noche al raso, al menos algunos, porque otros se fueron de expedición por el hipódromo juntándose a los bailes de la gente que se encontraban... El despertar fue bastante duro, por el frío, el cansancio, y sobre todo porque vinieron unas voluntarias a las 6:30 de la mañana. El Papa llegó en helicóptero, y luego fue en el papamóvil saludando a los peregrinos. Nosotros nos movimos hasta una valla por donde iba a pasar, y al final resultó que era justo donde se paraba el papamóvil y se bajaba, así que lo tuvimos al lado. La Misa tenía partes en distintos idiomas y nosotros la fuimos siguiendo como pudimos gracias a la traducción simultánea. Durante la Misa tuvimos que soportar algunos y disfrutar otros (sobre todo Rastaf) a un fotógrafo que no nos dejaba en paz, y se tiraba por el suelo delante de nosotros, ahora mira para allí luego para allá... Miguel como si estuviera en la pasarela Cibeles...
Al acabar la Misa hicimos piña con todos los españoles que había alrededor, porque era el momento en que se iba a anunciar la próxima sede de las jornadas de la juventud, y todos sabíamos que sería Madrid. Pues nada, que fue anunciarlo el Papa y todos rompimos a gritar, saltar y demás. La gente nos hacía mil fotos, y nosotros a lo nuestro. A la salida del hipódromo la gente nos felicitaba, y nosotros respondíamos "see you in Madrid". También querían que les cambiásemos alguna de las banderas que llevábamos, o la camiseta, o lo que fuera...
Fuimos hasta Warrane, y de allí directos al Mc Donalds, como no, porque estábamos más hambrientos que el perro de un ciego. Después de dar buena cuenta de los menús nos fuimos al centro de la ciudad para intentar ir por última vez a la catedral, pero no pudimos entrar, porque estaba cerrada, así que aprovechamos para ir a hacer las últimas compras. Para acabar bien hicimos una cena homenaje en el Toni Romas, por todo lo alto. La vuelta a Warrane esa noche estuvo marcada por un personaje que iba en el bus. El tipo en cuestión olía no se sabe muy bien a qué, iba con unas cañas de pescar, tenía una mandíbula más grande que la otra, y salida, y además iba jugando a las tragaperras en un portátil??? pegándole unos porrazos que parecía que iba a atravesar el teclado...
A la mañana siguiente algunos tuvieron la suerte de ir a una tertulia con Don Javier Echevarría, en la casa de retiros de Kenthurst, donde unos días antes había estado descansando el Papa. El avión salía a las 3:30, y los de la tertulia llegaron a Warrane a eso de la 1:20, y actitud aún no había hecho nada de la maleta... aún así logramos salir al aeropuerto a la 1:35. Íbamos 15 personas en una furgoneta para 11, con maletas hasta arriba, y Luis Acosta iba tirado encima de las maletas... cada vez que parábamos en un semáforo la gente se quedaba mirándonos bastante pillada... finalmente logramos facturar bastante in extremis, y tras un viaje de treintaitantas horas, miles de kilómetros, y un par de escalas logramos llegar sanos y salvos a Madrid.
Esperámos que hayais disfrutado de los relatos de todos estos días, sin más gracias por habernos seguido estos días,
El Koala de Fase 2
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