Se entiende que ganara Ayete: la música era buena, a pesar de que únicamente cantaba una persona y, el resto, se dedicaba a bambolearse sobre el escenario. Se entiende también que Fase 1 se llevara uno de los premios: la superpuesta en escena se lo merecía, al igual que el villancico de Torre 2 y Olabidea. Se entiende incluso perfectamente que nosotros no nos lleváramos premio: hubo gente que también lo hizo muy bien. No pasa nada. ¡Pero que ganara FCOM! Eso no lo entiende nadie salvo, claro está, se tenga en cuenta que este año celebran su cincuentenario y, por supuesto, había que darles un premio.
Y es una pena. Porque decisiones de este tipo terminan de arruirnar el prestigio, ya cuestionado, de este concurso navideño. Y del villancico de Medicina mejor no hablar: con sólo decir que fue elaborado, dirigido e interpretado por un alumno de Arquitectura...
En fin, os dejamos una selección de fotos (gentileza de Diego Vega, y a la espera de las de Gonzalo de la Rica) para que os hagáis una idea de cómo fue la noche. Nos consuela el hecho de que el año que viene podremos dedicar toda la energía e ilusión gastadas durante estas últimas semanas a una actividad donde realmente se valora el esfuerzo y el talento: los exámenes.
El poli, a rebosar.
Villancico de Medicina-Arquitectura-etcétera.
Esperando nuestra actuación. Los rostros de algunos anunciaban la posterior decepción.
Torre 2, espectacular. No se nos caen los anillos por reconocerlo. Sí señor.
Olabidea siempre tan creativas y originales.
Los de Mendaur divirtieron bastante al público.
Saliendo a escena.
Un villancico interracial y plural.





Besitos del ángel.


















