El viernes antes de volver a España, tuvimos la oportunidad de descansar un poco en la orilla del lago Coatepeque, un lago natural formado en el cráter de un volcán cercano a Santa Ana, la segunda ciudad de El Salvador. Pienso que es inútil tratar de describir con palabras este lugar tan impresionante, que ha sido propuesto como candidata a ser una de las siete maravillas naturales del mundo. En fin, ahí os dejamos las fotos para que juzguéis su belleza y lo bien que lo pasamos. Aprovechamos la ocasión para agradecer a
Eduardo Quiñones su hospitalidad, al recibirnos en su casita a pie del lago.

En el embarcadero, tomando un poquito lo que es el sol.

Eduardo Quiñones, nuestro anfitrión, conduciendo la "barquichuela".

Disfrutando de la brisa del lago.

Contemplando las maravillas de Coatepeque.

Pasajeros en la proa de la barca.

Algunas de las casas a pie del lgo.

Miguel, al agua.

Pablo Meana dispuesto a hundir a los que ya están el agua.

Nadando sobre las azules y trasparentes aguas del lago Coatepeque.

Fernando Goena, de cabeza al agua.

Txema al mando de la lanchita...

Piñi, en una imagen promocional del nuevo parfum pour homme de Hugo Boss.

Tomando un aperitivo en el embarcadero de la casa de Eduardo Quiñones.

Sobre el peñón frondoso que sobresale, tiene el presidente de la República de El Salvador su casita de veraneo.

Leo nada en las cálidas aguas del lago Coatepeque.

En la lanchita de Eduardo Quiñones. Todo listo para dar un paseíto

Cancioncilla al atardecer.

Panorámica del lago Coatepeque sobre la cima del cráter.

Foto del grupo en el mirador del lago Coatepeque, nos acompañaron las alegres rancheras de un ciudadano local.
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