





IMPORTANTE: el primer fin de semana de curso, del jueves 3 al domingo 6 de septiembre, tendremos la CONVIVENCIA DE VIEJOS. Este año será en Valencia, gran ciudad! Amunt Valencia!

Mariano Marmolejo nos escribre desde Miami, ciudad donde se encuentra haciendo prácticas de verano en una empresa de alto copete. Estará allá hasta el 20 de agosto, día en el que volará hasta Canadá para pasar unos meses de intercambio. ¡Muchas gracias Mariano por tus fotos!
No todo es trabajar... Aquí un partido de baseball.... entre los Miami Marlins y los Chicago Cubs.
Éste es el texto que publica L.C.J. en Diario de Navarra. Los corchetes [ ] con comentarios son nuestros:
LE gustan [A Áner] las novelas negras y, en especial, las de ficción que narran historias sobre gánsteres y la vida de finales de los años 20 y de los años 30 del pasado siglo. Aner Echevarria Moral, vecino de Getxo de 21 años, piensa que la lectura entretiene y divierte porque "obliga a uno a concentrarse y, con la ayuda de la imaginación, a construir los escenarios y la propia historia" que esconden los libros en su interior. [Nos consta que esta frase ha causado una profunda emoción en Álvaro Rosa, regente de nuestra biblioteca].
El getxotarra reconoce que es lector habitual pero que le gustaría "tener más tiempo" [¡Ay, y a quién no!] para leer lo que le gusta. Guarda un buen recuerdo de "Cosecha roja", otro título del autor norteamericano Samuel Dashiell Hammett.
Dashiell Hammett consigue plasmar la compleja ambigüedad de los personajes con un sutil arte narrativo, oculto bajo el sarcasmo y la crudeza exteriores. "La llave de cristal", escrita en 1931, se centra en la investigación de un homicidio en el ambiente preelectoral de una ciudad norteamericana dominada por dos bandas de gánsteres rivales.
Y hasta aquí la entrevista. ¡Aúpa, Áner!
Aquí veis una imagen de la playa de Arrigunaga, en Vizcaya, en un bonito atardecer. La saqué en formato panorámico para que podáís apreciar la belleza del lugar.
Aquí aparecemos Edu Moreno, Sergio, Pepe López y yo mismo, durante una visita en la que coincidimos Sergio y yo. Estamos en un restaurante-bar que parece una sala de manicomio por aquello de las paredes acolchadas.