24 de febrero de 2007

Fiesta de padres

No dispongo de muchas fotos de la fiesta de padres, así que cuelgo dos del acto.



Como muchos me habéis pedido el discurso, lo cuelgo a continuación.



Ilustrísimo vicerrector de la Universidad de Navarra, excelentísimos directores de las distintas sedes del Colegio Mayor Belagua, estimados compañeros decanos, muy apreciados becarios, nuevos becarios del Mayor y residentes, queridas madres y padres, amigos del colegio mayor.

Hoy es un día muy importante para nosotros por dos motivos: en primer lugar porque hoy se entregan las becas de Belagua a una nueva generación de residentes que pasan a formar parte de una larga cadena de becarios de este Colegio. En segundo lugar, porque en esta fiesta además de los nuevos becarios, también los padres sois los protagonistas, ya que sin vuestra ayuda esto no sería posible.

Nuestro Mayor recibe su nombre del río de Belagua, que aparece representado en el escudo, y personalmente pienso que no es algo casual. Los ríos están llenos de vida: cambian, crecen, a veces descansan formando remansos y otras atraviesan verdaderos obstáculos que ponen en peligro su cauce. Esto es Belagua, nosotros somos Belagua. Cuatro sedes: un mismo espíritu.


La vida en el mayor se puede plantear de diversos modos, según la actitud de cada residente: uno puede llegar y encontrarse con la maravilla de tener todas sus necesidades cubiertas a cambio de no hacer nada malo, como ocurre con un río cuyo caudal en lugar de crecer, se mantiene como al principio sin sufrir ninguna alteración pero sin obtener tampoco ningún beneficio, de este modo puede terminar su estancia aquí sin que su corriente se altere.
Otra forma de vida dentro del colegio podría ser la de participar ocasionalmente en las distintas actividades que se fomentan entre estos muros, según lo que más convenga en cada momento, de forma que se cree un ambiente sano y divertido; lo podríamos comparar a un río que va creciendo y va formando un caudal considerable, permitiendo que su lecho sea poblado de pececillos que encuentren su hábitat en él.
Pero aún hay un tercer modo: aquel residente que no sólo pasa por Belagua, sino que deja que Belagua forme parte activa de su vida, promoviendo actividades con iniciativa y buscando no su bien personal sino el de quienes le rodean. Este perfil podríamos asemejarlo al río que no sólo va creciendo y se va poblando de grandes truchas, sino que riega fértilmente todo un valle, como ocurre con el valle de Belagua que toma nombre del río. Creo que los nuevos becarios pertenecen a este último grupo ya que son la excelencia del Mayor.


¿Qué tiene de especial Belagua?, ¿qué hace que cuando lleguemos en primero nos fascine, en segundo nos agobie y a partir de tercero nos haga sentirnos tan a gusto que nos entristezca marcharnos? Estas preguntas me las he planteado muchas veces y creo que he llegado a algunas conclusiones que me gustaría compartir:
Al igual que el río nace en lo alto de la montaña, y va formando un caudal a base de "pequeños riachuelos", afluentes que se van añadiendo a su curso y van haciéndole crecer, nuestro río, que es el colegio, viene formado por las generaciones que nos han precedido y de las que somos herederos. Cuando llegamos en primero nos encontramos con un grupo de viejos, como les llamamos aquí, que se esmeran en intentar crear un buen ambiente, organizando tertulias, fiestas y distintas actividades que nos sirvan para crecer como personas y asimilar el espíritu del Colegio. De este modo, poco a poco vamos formando parte de este río, nos integramos en él.
En el segundo año de nuestra estancia, podemos vernos reflejados en los rápidos del río: es una época, confirmada generación tras generación, donde la inconformidad es la palabra que mejor la define. Entre la rapidez de la corriente y los obstáculos que se presentan se puede reaccionar principalmente de dos formas: asumir el rol o enfrentarse al sistema. Probablemente, todos hemos empezado con la segunda opción y hemos terminado por la primera: todas las cosas tienen su por qué y cuando se entiende, se tolera mejor.
Por fin tercero: después de una pequeña cascada donde tal vez muchos de nuestra promoción han decidido tomar otros caminos nosotros seguimos aquí y disfrutamos de las nuevas responsabilidades que nos encargan en el Mayor. Ahora es cuando toca definir la silueta del río, perfilar dónde deberían ponerse los remansos más amplios para tomarse un receso del curso, donde apretar más para mayor beneficio de todos, en definitiva: de hacer colegio mayor.
En todo el curso del río hay un elemento fundamental, sin el cual el día a día en el colegio mayor sería radicalmente distinto: se trata de la Administración que además de tener el colegio inmaculado, la comida caliente todos los días y la ropa perfecta todas las semanas, se vuelcan en crear ese ambiente de familia en los detalles que tanto ayuda al buen funcionamiento del Mayor. Son como el lecho que hace que el río siga su curso con mayor facilidad.


Siendo importantísima, la finalidad del Colegio Mayor no es meramente la académica a pesar de que algunos pasen infinidad de horas en la sala de estudio bien sea durmiendo, escuchando música o leyendo la prensa, con la esperanza de que esas horas sean su punto de sujeción a la hora de las renovaciones; tampoco lo son las tertulias momentos en los que algunos, estando físicamente, aprovechan para reparar horas de sueño acumuladas. La clave para vivir el espíritu del Mayor está sencillamente en ser felices. Esta fue la respuesta que el fundador de la Universidad dio cuando le preguntaron para qué quería colegios mayores en el campus: "para que seáis felices". Por eso no sólo son las tertulias, ni las horas en la sala de estudio lo que hacen la vida entre estos muros.
Es el preocuparse de los demás, el acompañar a los enfermos cuando comen en sus habitaciones, el asesorar a quien está un poco pez en su andadura, lo que hace que todo funcione.
Son estas pequeñas cosas, del cotidiano quehacer las que nos llevaremos cuando tomemos nuestros caminos fuera de Belagua.
Este edificio ha engendrado muy diversas amistades que se han ido forjando con la convivencia, complicada a veces, pero que han ofrecido la siempre grata recompensa de ser un soporte que nunca se quebrará. Los amigos que salen de este colegio mayor, me atrevo a asegurar, se mantendrán toda la vida.


Como reza el conocido verso: la vida es como un río que va a dar a la mar, que es el vivir. Este es nuestro objetivo al terminar nuestra estancia en Belagua. Por encima de las dificultades que se nos presenten en nuestra vida, el bagaje adquirido aquí nos proporcionará el apoyo para afrontar cualquier adversidad. Dentro de unos años, cuando los aquí presentes estemos inmersos en el mundo laboral, nos podremos acordar con cariño de tantos consejos recibidos, momentos compartidos y divertidas anécdotas que han sido recogidas entre estos muros. Es entonces cuando valoraremos tantas cosas que hemos hecho y también las que hemos dejado de hacer. Es por ello, que os animo a todos a participar intensamente del espíritu del colegio mayor.



Para terminar este discurso, quería dirigir unas palabras a los principales protagonistas de este día: vosotros, los padres. Sin duda alguna, para todos es un esfuerzo que nosotros estemos estudiando fuera de casa, ya que si la distancia es dura para todos, para un padre, una madre, más todavía. Por ello creo que no sólo debemos estar agradecidos, sino tremendamente orgullosos de que signifiquemos tanto para vosotros como para que estéis dispuestos a hacer este sacrificio. Todo por nuestro bien. En este momento en que me encuentro en esta posición privilegiada, después de haber pasado seis años en Belagua, me voy a permitir hacer un poco más personal este discurso, aunque estoy seguro de que en mis palabras muchos de mis compañeros se sentirán identificados: gracias papá, gracias mamá, por todo lo que me habéis apoyado en estos años de carrera, años llenos de alegrías y también, como no, de algunos disgustos. Años donde por estar aquí no he podido acompañaros día a día en algunos momentos difíciles y sin embargo nunca me lo habéis dicho, aunque sé que os ha costado. Por fin, puedo agradecéroslo como realmente merecéis. Amor con amor se paga, pero el vuestro no tiene precio.

Muchas gracias.

En Belagua jugamos todos

Este vídeo lo han hecho unos residentes con motivo del show de la fiesta de padres. Pincha en la imagen para verlo.

11 de febrero de 2007

Convivencia de esquí

Ante todo, quería pedir disculpas a todos aquellos que nos han visitado durante este tiempo en el que por diversos motivos nos ha sido imposible poder publicar nada. Más que nada, por falta de tiempo...



Empiezo poniéndoos al día con la convivencia de esquí que hicimos del 8 al 11 de febrero, justo al acabar exámenes, en las pistas de La Molina, en el pirineo catalán. Ciertamente fuimos muy afortunados con el tiempo, sobre todo los primeros días ya que cogimos algunas nevadas de los días previos, y mientras estuvimos allí el sol nos acompañó casi todo el tiempo.

De los que íbamos, el que hizo mayores progresos fue Miguel de la LLana, que de no tener
ni idea, terminó siendo casi un Alberto Tomba!